El Monbus Obradoiro demostró temple y calidad este sábado al asaltar el Coliseum de Burgos, venciendo al San Pablo Burgos por 72-79 en un partido correspondiente a la jornada 4 de la Liga Endesa. La victoria, sin embargo, no fue un paseo militar para los gallegos, quienes tuvieron que sudar hasta el último segundo para contener una espectacular reacción del equipo local en el tramo final que puso en vilo el resultado.
El encuentro dejó claro que la resiliencia es un valor fundamental en el baloncesto. A pesar de haber construido una ventaja considerable, el Obradoiro vio cómo su rival, impulsado por una afición entregada y jugadores clave, recortaba una desventaja de catorce puntos a tan solo dos. Fue en esos momentos de máxima presión donde los de Moncho Fernández supieron mantener la cabeza fría y sellar un triunfo de gran valor a domicilio.
Para el aficionado al deporte, este tipo de encuentros son los que alimentan la pasión. Un partido con giros, con momentos de brillantez por parte de ambos equipos y con una tensión final que mantuvo a los 8948 espectadores pegados a sus asientos. Una victoria que reafirma la ambición del Obradoiro y deja al San Pablo Burgos con la sensación de haber estado muy cerca de una gesta.
Un arranque con intercambios y la primera ventaja gallega
El inicio del choque estuvo marcado por la igualdad, con ambos equipos tanteándose y ofreciendo alternativas en el marcador. Fue San Pablo Burgos quien, con dos triples consecutivos de DJ Steward, logró una primera brecha (8-5). No obstante, la respuesta del Obradoiro no se hizo esperar, y con un parcial de 0-7, cimentado en un acierto exterior notable, volteó el electrónico. La primera mitad del cuarto siguió ese guion, con Koprivica, Guerrero y Doumbouya aportando para los locales, pero fue un triple de Barrueta el que cerró el primer periodo con una ligera ventaja para los visitantes: 23-25.
El Obradoiro pone tierra de por medio
El segundo cuarto se convirtió en un festival ofensivo para el Monbus Obradoiro. Sergi Quintela abrió la anotación con cinco puntos seguidos, y los triples de Yunio Barrueta y Diogo Brito estiraron la diferencia hasta el 28-36, obligando a Porfi Fisac a solicitar un tiempo muerto. Aunque Chase Audige intentó acercar a los burgaleses con cuatro tantos consecutivos (32-36), el ímpetu gallego era imparable. Dos triples de Alex Barcello, sumados a la aportación de Efe Abogidi, elevaron la renta a 35-45, forzando otro parón local. Caleb Agada se encargó de establecer la máxima ventaja gallega hasta el momento (+11), aunque Koprivica logró recortar a ocho al descanso, dejando el marcador en 38-46.
La tónica del tercer cuarto no cambió significativamente. A pesar de un triple inicial de Steward, Brandon Childress mantuvo la ventaja visitante. San Pablo Burgos encontró soluciones ofensivas con Ziga Samar y Sekou Doumbouya, llegando a reducir la distancia a 52-55. Sin embargo, un oportuno triple de Leo Meindl frenó el acercamiento. Con aportaciones de Felipe dos Anjos, Agada y Barrueta, el Obradoiro cerró el tercer periodo con un confortable 54-66, preparando el terreno para lo que parecía una victoria más o menos cómoda.
La épica reacción burgalesa que puso a prueba al líder
El inicio del último periodo trajo consigo la canasta de Yunio Barrueta que elevó la renta visitante a catorce puntos (54-68), un margen que muchos considerarían definitivo. Pero el San Pablo Burgos no había dicho su última palabra. Fue entonces cuando el Coliseum presenció la mejor versión del equipo local. DJ Steward, máximo anotador del partido con 21 puntos, abrió un impresionante parcial de 12-0. Sekou Doumbouya se sumó a la fiesta con seis puntos en ese lapso, acompañado por las valiosas aportaciones de Audige y Christian Sengfelder. En un abrir y cerrar de ojos, la desventaja se había reducido a tan solo dos puntos: 66-68. El partido estaba completamente abierto y la tensión era palpable.
El temple gallego decide un final de infarto
Ante la embestida local, el Obradoiro encontró en Barcello y Joel Soriano la respuesta necesaria para recuperar el aliento y mantener la ventaja. Steward, incansable, volvió a acercar al San Pablo (68-72), pero en un momento crucial, un triple de Yunio Barrueta, quien terminó con 13 puntos al igual que Barcello, enfrió la remontada local y puso el 68-75. Sengfelder intentó mantener la esperanza desde el tiro libre, pero Soriano y Childress (10 puntos para él) se encargaron de sostener la ventaja gallega hasta el final, sellando el definitivo 72-79. Ale Galán, del Obradoiro, fue eliminado por cinco faltas personales a falta de dos minutos, lo que añade una capa más de dificultad superada por los visitantes.
El Monbus Obradoiro se lleva una victoria de prestigio y demuestra una capacidad de resistencia digna de mención. Para los aficionados al baloncesto y al deporte en general, partidos como este son un recordatorio constante de que la emoción se mantiene hasta el silbato final. La Liga Endesa sigue prometiendo grandes batallas, y este duelo en Burgos ya forma parte de ellas.