El baloncesto europeo ha sido testigo de una noche para el recuerdo. Olympiacos, el vigente campeón de Europa, se ha convertido este viernes en el primer finalista de la nueva Supercopa de la Euroliga tras protagonizar una remontada de infarto ante el Fenerbahce, al que derrotó por un ajustado 92-90 en el Etihad Stadium de Abu Dabi. Un encuentro que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos y que ratifica la fortaleza y la fe inquebrantable de los de El Pireo.

El camino hacia la victoria no fue sencillo. Los griegos tuvieron que picar piedra y sobreponerse a un partido donde, en gran parte, estuvieron a remolque. Sin embargo, su capacidad de reacción en el momento más crítico es lo que define a un equipo campeón, y Olympiacos demostró que esa mística sigue intacta, reduciendo una desventaja de 11 puntos en los últimos diez minutos con una actuación espléndida que dejó sin aliento al conjunto turco.

Un Inicio con Sabor a Fener: El Dominio Turco en el Parqué

Desde el pitido inicial, el Fenerbahce pareció encontrar su ritmo con mayor facilidad. Si bien Olympiacos, con Cody Miller-McIntyre en la dirección y Tyler Dorsey como principal referente, buscó puntos a través de la actividad sin balón de Tyson Ward, las imprecisiones fueron una constante en los helenos. Las pérdidas de balón (diez solo en la primera mitad) pasaron factura, permitiendo al equipo turco consolidar una defensa sólida y explotar su acierto exterior.

Con buenos minutos de Marcus Bingham en la pintura y un inspirado Braxton Key desde el perímetro, el Fenerbahce se sintió cómodo, llegando a establecer una ventaja clara. El primer cuarto finalizó 20-25 a su favor, y aunque Georgios Bartzokas, técnico griego, intentó ajustar con la entrada del dominicano Jean Montero, la brecha se amplió a 24-35 en el minuto 14. La intensidad defensiva y la amenaza ofensiva turca hacían presagiar una noche complicada para los campeones.

Evan Fournier: La Chispa que Encendió la Remontada

La historia del baloncesto está llena de jugadores que aparecen cuando más se les necesita, y Evan Fournier demostró una vez más por qué es uno de ellos. El francés, reconocido como Mejor Jugador de la última Final Four, fue el catalizador que cambió el rumbo del partido. Su entrada en pista fue un soplo de aire fresco para Olympiacos, aportando ocho puntos clave que permitieron recortar distancias antes del descanso, dejando el marcador en un esperanzador 43-45.

La reanudación trajo consigo un constante tira y afloja, pero el Fenerbahce, con un Shavon Shields y un Talen Horton-Tucker en gran forma, volvió a pisar el acelerador en los minutos finales del tercer cuarto. Minimizaron el impacto de Donta Hall y consiguieron una nueva ventaja significativa, cerrando el tercer periodo 69-78. Todo parecía indicar que el conjunto turco tenía el control, pero la fe de Olympiacos, y la magia de Fournier, aún tenían mucho que decir.

Un Final de Infarto: El Corazón Griego Late Más Fuerte

Fiel a su tradición de no rendirse nunca, Olympiacos encaró el último cuarto con la determinación de un campeón. Con cada posesión, cada canasta, el equipo de Bartzokas fue limando la desventaja, impulsado por la energía de sus jugadores y la dirección en los momentos clave. El ambiente de tensión era palpable, y a falta de seis minutos para el final, el marcador reflejaba un emocionante 81-81, desatando la frustración del banquillo de Sarunas Jasikevicius.

En un intercambio frenético de canastas, donde cada punto valía oro, Olympiacos se apoyó nuevamente en la brillantez de Evan Fournier, quien no solo anotó puntos decisivos sino que también guio a su equipo a ponerse por delante, 92-90. Con la última posesión del partido y la oportunidad de ganarlo, el Fenerbahce confió en Horton-Tucker, pero su intento no encontró la red, ni tampoco el esfuerzo desesperado de Baldwin. La euforia se desató en el banquillo griego: la remontada era un hecho, la victoria suya.

Así, Olympiacos, el vigente campeón de Europa, ha demostrado una vez más su carácter indomable, asegurando su pase a la gran final de la Supercopa de la Euroliga. Ahora, espera rival para luchar por un nuevo título que añadir a sus vitrinas, prometiendo otro espectáculo de alto vuelo para los amantes del baloncesto.