El tenis español tiene un nuevo campeón y una historia de superación que contar. Alejandro Davidovich, el talentoso jugador malagueño, se alzó este martes con el título en el ATP 250 de Chengdu, China, el segundo de su carrera, tras una emocionante final contra el polaco Hubert Hurkacz. Más allá del trofeo, la victoria simboliza un renacimiento para Davidovich, quien ha superado una complicada lesión y ahora se muestra más “calmado” en la pista, aunque sin perder la esencia emocional que lo caracteriza.

En declaraciones a medios españoles, incluyendo la Agencia EFE, Davidovich compartió sus reflexiones sobre este triunfo, su estado físico y mental, y su eterno compromiso con el equipo nacional de Copa Davis, un tema que siempre genera expectación entre los aficionados.

Un Regreso Triunfal Marcado por la Paciencia

El camino hacia el éxito en Chengdu no fue sencillo para Davidovich. Este título llega después de dos meses y medio de inactividad forzosa debido a una lesión que lo apartó de las canchas. El malagueño detalló el proceso: “Después de Wimbledon me tuve que infiltrar las lumbares por una protrusión gorda.” Lo que se esperaba fuera una recuperación más rápida, se tornó en un proceso lento y desafiante.

Esta pausa inesperada obligó a Davidovich a tomar decisiones difíciles, como no participar en torneos clave como Cincinnati y el US Open, a pesar de su deseo. “Estaba dubitativo si jugar en el US Open. Yo quería pero era difícil ir a jugar cinco sets, con calor y no era lo aconsejable”, explicó, destacando la prudencia que marcó su regreso. Este periodo, sin embargo, se transformó en una “pretemporada” de cinco o seis semanas, enfocada en fortalecer su físico y perfeccionar su técnica, un trabajo que, según él, ha sido fundamental para este triunfo. El título de Chengdu es, en sus propias palabras, una recompensa por ese esfuerzo colectivo, un reconocimiento a su equipo y a su mujer, quienes lo apoyaron durante el difícil proceso.

La Madurez de un Tenista Emocional

Con siete finales profesionales a sus espaldas antes de Chengdu, Davidovich llegaba con la experiencia de haber ganado un título previo en Mallorca, pero también con el peso de cinco finales perdidas. Esta vez, la perspectiva fue diferente. “He dicho a mi equipo que me sentía bien. No sentía presión. He ganado un título. Sé cómo jugar. Me sentía con mucha confianza”, afirmó, señalando un cambio de mentalidad crucial.

Reconoce que su juego es inherentemente “emocional”, una característica que define su estilo en la pista. Sin embargo, enfatiza una evolución importante: “No cambio mi personalidad. Tengo un juego emocional pero ahora estoy mucho más calmado.” Esta calma no es pasividad, sino una madurez adquirida tras el periodo de lesión, que le hizo replantearse prioridades y disfrutar más del proceso. Aunque no compara su situación con la de otros compañeros, como Carlos Alcaraz, subraya que para él fue un desafío inédito: “No había estado tanto tiempo fuera en toda mi carrera, en seis o siete años. Era un proceso difícil que tenía que asumir.”

Copa Davis: Siempre Dispuesto, a la Espera

La posibilidad de representar a España en la Copa Davis es un tema recurrente para Davidovich. Tras su victoria, no dudó en reiterar su compromiso con la selección: “Yo siempre estoy para la Copa Davis pero otra cosa es que me llamen.” Reveló que el capitán, David Ferrer, lo contactó para la eliminatoria contra Chile, pero su lesión le impidió acudir.

El malagueño se muestra disponible para la fase final que se disputará en Bolonia, aunque la convocatoria final queda en manos del capitán. Sus palabras reflejan una mezcla de deseo de participar y la humildad de aceptar la decisión del equipo técnico, un sentir común entre los deportistas que anhelan vestir la camiseta nacional.

Una Mirada al Futuro sin Presiones

A pesar de la euforia por el título, Davidovich prefiere mantener una perspectiva relajada sobre el resto de la temporada. “No, quiero disfrutar en pista. Son dos meses y medio fuera que me han hecho pensar mucho”, comentó. Su objetivo ahora no se centra en rankings o más trofeos, sino en la mejora continua tanto dentro como fuera de la cancha.

Con un viaje a Tokio en el horizonte, el tenista español se enfoca en el presente y en seguir construyendo sobre esta base. No ve grandes diferencias emocionales entre su primer título en Mallorca y este en China, aunque reconoce haberse sentido “más suelto” en Chengdu. La clave, según él, fue la mentalidad, la confianza y el disfrute en la pista.

Este éxito también es un reflejo del buen trabajo con su equipo técnico, los hermanos Pepo y Francisco “Pato” Clavet. Davidovich valora la combinación de la tranquilidad de Pepo y la exigencia de Pato, perfilando una relación a largo plazo que busca potenciar su juego. Para TELELATINO, la victoria de Davidovich no solo es una gran noticia deportiva, sino también un ejemplo de cómo la perseverancia y una mentalidad renovada pueden llevar al triunfo, inspirando a seguir de cerca la trayectoria de este prometedor tenista en las próximas citas del circuito.