La capacidad de reacción y un espíritu inquebrantable fueron las claves para que el Levante saliera de A Coruña con un valioso empate, y su capitán, Roger Brugué, no dudó en señalarlo. Tras ir por detrás en el marcador frente al Deportivo, el conjunto granota demostró que su convicción de ir “a por el partido” es más que una simple frase, es una actitud que empieza a consolidarse.
El gol tempranero del deportivista Nsongo Bil en el inicio de la segunda parte parecía poner cuesta arriba el encuentro para los visitantes, pero el Levante no bajó los brazos. Fue Dani Requena, en el minuto 82, quien materializó esa persistencia, firmando el tanto del empate que dejó un sabor agridulce, pero sobre todo, reforzó la moral del equipo en un momento crucial de la temporada.
El Espíritu ‘Granota’ que No Se Rinde
Roger Brugué, figura y voz del vestuario levantinista, hizo hincapié en la mentalidad que su equipo exhibió sobre el césped. “Hemos ido a por el partido desde el principio”, afirmó el atacante, subrayando un cambio palpable respecto a actuaciones anteriores. Esta declaración no es menor, pues revela una autocrítica interna sobre la necesidad de ser más proactivos, especialmente en encuentros fuera de casa, donde la cautela a veces había primado.
“Sabíamos que fuera de casa nos faltaba eso porque muchas veces estábamos esperando. Hoy hemos ido a por el partido desde el principio, hemos trabajado bien”, añadió Brugué. Esta reflexión dibuja la imagen de un equipo que no solo aspira a competir, sino a imponer su juego y su intensidad desde el pitido inicial. Es un mensaje directo a la afición y al propio plantel, recalcando que la pasividad es cosa del pasado. La capacidad de reponerse tras encajar un gol refuerza este nuevo paradigma, demostrando una fortaleza mental que todo equipo ambicioso necesita.
La Estrategia y el Gol Clave: De la Espera a la Acción
El lamento por el gol del Dépor fue inevitable, especialmente al considerar las circunstancias. Brugué describió el tanto de Nsongo Bil como fruto de “la única” transición clara que pudo armar el equipo local, con Yeremay Hernández como protagonista. Esta apreciación, lejos de ser una excusa, resalta la buena labor defensiva del Levante durante gran parte del encuentro, concediendo pocas oportunidades al rival.
Sin embargo, el foco principal de la valoración de Brugué se mantuvo en la reacción de su equipo. “Muchas veces empezamos tranquilos, esperando a ver qué pasa, y eso lo queríamos cambiar hoy. Y creo que desde el principio hemos ido a por el partido. La actitud del equipo ha sido muy buena”, reiteró. Este cambio de chip, de una postura más reactiva a una proactiva, es el verdadero triunfo psicológico del encuentro. El gol de Dani Requena en los compases finales no fue una casualidad, sino la recompensa a una fe inquebrantable y a un esfuerzo constante por revertir una situación adversa, un claro ejemplo de “darle la vuelta” al escenario.
Rompiendo la Dinámica y Mirando al Futuro Inmediato
El empate en A Coruña tiene una relevancia especial para el Levante, que venía arrastrando una racha de cinco jornadas sin conocer la victoria. Si bien un punto no es la victoria deseada, la forma en que se consiguió —remontando y mostrando carácter— puede ser el catalizador que el equipo necesita para cambiar su dinámica. Este punto, lejos de casa y contra un rival que apretaba, es un soplo de aire fresco y una inyección de confianza para los próximos desafíos.
El próximo miércoles, el Levante tendrá una nueva oportunidad de refrendar esta mejoría cuando se enfrente al Athletic. Brugué y sus compañeros esperan que la actitud mostrada ante el Dépor sea el punto de partida para una serie de resultados positivos que les permita escalar posiciones y recuperar las sensaciones. La clave, como bien lo ha señalado el capitán, radicará en mantener esa convicción de ir “a por el partido” desde el primer minuto, sin esperar a ver qué depara el destino.
En TELELATINO, seguiremos de cerca la evolución del Levante, un equipo que, según su capitán, está demostrando que la resiliencia es parte de su ADN. Esta capacidad de lucha y superación es lo que mantiene la emoción viva en el fútbol, y lo que, sin duda, buscarán replicar en su siguiente encuentro para deleite de sus aficionados.