El Barça empieza con mal sabor de boca en pretemporada

El FC Barcelona de balonmano comenzó su pretemporada 2026-27 con un partido que dejó más dudas que certezas. Aunque el equipo azulgrana se impuso al Nordhorn-Lingen (41-44) en un encuentro disputado en la Segunda División alemana, el camino no fue precisamente un paseo. Los de Mathias Gidsel encajaron 26 goles en la primera parte, una cifra que refleja el estado aún verde del equipo tras el parón veraniego. Solo cuatro días de entrenamiento y la exigencia de un rival con hambre de medirse al campeón de Europa dejaron al Barça en jaque durante buena parte del encuentro.

El Nordhorn, sexto en la Segunda División alemana la pasada temporada, no mostró ningún complejo ante el vigente campeón de la Champions. Con un ritmo alto y una defensa que presionó sin piedad, los teutones pusieron contra las cuerdas al Barça en los primeros 30 minutos. La zaga azulgrana, aún en proceso de adaptación, se mostró demasiado blanda y permitió que los alemanes armaran jugadas sencillas desde cualquier posición. Viktor Hallgrimsson, pese a realizar siete paradas, poco pudo hacer para evitar el desastre: 26-22 al descanso.

Una segunda parte de infarto y un parcial clave

El Barça despertó en el segundo tiempo. La defensa mejoró notablemente y, con Sergey Hernández bajo los palos —quien debutó con siete paradas—, el equipo azulgrana logró dar la vuelta al marcador. Un parcial de 3-8 en menos de cinco minutos (29-30) obligó al entrenador del Nordhorn, Mark Bult, a pedir tiempo muerto. La igualdad se mantuvo hasta el final, con el Barça recuperando el ritmo y mostrando destellos de su potencial, como el golazo de Tim N’Guessan que les puso dos arriba (35-37).

Sin embargo, el Nordhorn no se rindió. Con una actitud encomiable y una gran intensidad, los alemanes mantuvieron la presión hasta el último suspiro. El Barça necesitó toda su experiencia y concentración para sellar la victoria (41-44), pero el partido dejó claro que el camino hacia la nueva temporada no será fácil. “La Segunda División alemana es la tercera Liga más fuerte de Europa después de la Bundesliga y la francesa”, explicó en Esport3 el excapitán azulgrana Víctor Tomàs, quien contextualizó el nivel del rival al que se enfrentó el equipo.

Reedición de la final de Champions: ¿otra noche mágica?

El Barça no tendrá tiempo para lamentarse. Este domingo, a las 16:30 horas, el equipo de Gidsel se medirá al Füchse Berlín en la final de la HSG Premium Cup, un torneo que servirá como antesala a lo que podría ser una reedición de la final de la Champions League. Los azulgrana ya vencieron a los berlineses en junio (37-34) para levantar su tercera Champions consecutiva, y ahora tendrán la oportunidad de repetir la hazaña en un escenario menos exigente pero igual de competitivo.

El Füchse, que se impuso al PSG en semifinales (31-28), llega con moral alta y con ganas de desquitarse. El Barça, por su parte, deberá afinar detalles defensivos y encontrar el equilibrio entre la intensidad y la paciencia. La pretemporada es un momento para probar variantes, rotar jugadores y coger ritmo, pero también para ganar. Y en este caso, el equipo de Gidsel tendrá una oportunidad única de demostrar que, pese a los tropiezos iniciales, sigue siendo el mejor del continente.

Lecciones de un estreno complicado

Más allá del resultado, el partido contra el Nordhorn-Lingen deja varias lecturas para los aficionados. La primera, que el Barça aún no está en su mejor versión. Cuatro días de entrenamiento son insuficientes para un equipo que aspira a dominar Europa, y el desgaste físico y mental de la temporada pasada aún pesa. La segunda, que el nivel de la Segunda División alemana no debe subestimarse. Como bien apuntó Víctor Tomàs, es un campeonato duro, donde los equipos juegan con mucha intensidad y sin miedo a los favoritos.

La tercera lección es de carácter táctico. El Barça necesita mejorar su salida de contraataque y su capacidad para reaccionar ante rivales que presionan con agresividad. La defensa, clave en el juego del equipo, mostró lagunas en la primera parte, pero también recuperó el tono en la segunda. Eso demuestra que, con rodaje, el equipo puede volver a ser el muro infranqueable que les llevó a la gloria.

Por último, el partido sirve como recordatorio de que, en el balonmano, como en el fútbol, no hay rivales fáciles. Incluso los equipos de categorías inferiores pueden complicar la vida a los grandes, especialmente en partidos de pretemporada donde la intensidad y la motivación suelen estar por las nubes.

¿Qué esperar del Barça en los próximos días?

El equipo azulgrana tiene por delante un calendario exigente en las próximas semanas. Además de la final de la HSG Premium Cup, el Barça se enfrentará a otros rivales de entidad en torneos amistosos para pulir detalles antes del inicio de la Liga ASOBAL. La prioridad, sin embargo, será llegar en las mejores condiciones posibles a la Champions, donde el objetivo sigue siendo el mismo: revalidar el título.

Para los aficionados, este estreno irregular no debería ser motivo de alarma. El Barça es un equipo acostumbrado a gestionar crisis y a salir reforzado de los momentos difíciles. Lo importante ahora es que los jugadores recuperen la confianza, que la defensa encuentre su mejor versión y que el ataque fluya con naturalidad. Si logran eso, la final del domingo podría ser el primer paso hacia una nueva temporada de éxitos.

El balonmano, como el deporte en general, no perdona los errores. Pero también premia a quienes saben aprender de ellos. Y el Barça, que ya ha demostrado en el pasado su capacidad para reinventarse, tiene todas las herramientas para hacerlo de nuevo.